¿Por qué entramos y cómo salir de la propia esclavitud?

Por Jaguit Rabbi

SER LIBRE

Juli, mi querida alumna, que hace un mes dejó un trabajo seguro y prestigioso para poder desarrollar su verdadero deseo de trabajar con personas de la tercera edad, se quedó conmigo luego de la clase y con lágrimas en sus ojos me preguntó: “¿Qué puedo hacer para detener esta voz que me llena la cabeza de dudas y miedos acerca de mi nueva decisión?”

Para ser honestos, yo sabía exactamente de qué me estaba hablando. ¨Es la voz de AMALEK¨ le dije. “Ella siempre viene a oprimir a quien quiere salir de Egipto”. Y entonces comencé a contarle cómo fue la salida de Egipto desde una perspectiva que va más allá de lo histórico.

El Baal Shem tov, maestro fundador del Jasidismo (movimiento espiritual del judaísmo del siglo XVIII), enseñaba que cada ser humano tiene su propio Egipto: un lugar angosto que lo lleva hacia la angustia. Egipto sólo permite la supervivencia pero no una vida de alegría, libertad y florecimiento. En el caso de Juli, su Egipto era su trabajo anterior.

Los escritos cuentan que la entrada a la esclavitud de los judíos fue debido a una tentación. El Faraón se acercó al pueblo de Israel y les dijo: “Por favor trabajen conmigo sólo por hoy sin cobrar sueldo” y el pueblo, al ver al rey de Egipto trabajando con los ladrillos, se apresuró a trabajar con él todo el día con el máximo de esfuerzo. Cuando oscureció, envió el Faraón represores y les dijo: “Cuenten los ladrillos. A partir de hoy ese será el número que tienen que hacer los hijos de Israel todos los días”.

Este relato nos cuenta que también nosotros entramos en las diferentes esclavitudes por… ¡una tentación! ¿Quieren ejemplos?  Aquí van: hay muchos que comienzan a estudiar una carrera que no tiene nada que ver con sus verdaderos talentos sólo porque los tienta la aprobación que van a recibir de sus padres. Otros aceptan un trabajo que no les gusta porque les tienta el sueldo y la seguridad económica; otros comienzan una relación de pareja cuando no es en realidad lo que buscan y anhelan pero les tienta estar acompañados y no sufrir la soledad. Nos tentamos a decir ¨si¨ a una tarjeta de crédito y entramos en la esclavitud de pagar cada mes muchas compras innecesarias, o nos tentamos a comer una torta de chocolate que no deberíamos y nos quedamos en la esclavitud eterna de las dietas.

Es casi una ley que luego del dulce momento de todas las  tentaciones viene, tarde o temprano, la amargura de la esclavitud. Y si esta etapa de amargura continúa por mucho tiempo, probablemente lleguemos a la segunda etapa de la salida de Egipto, la que podemos llamar: El clamor hacia la libertad.  

La Biblia cuenta que ¨…los hijos de Israel seguían oprimidos en su servidumbre y clamaron y su clamor llegó a Dios…¨. En nuestros días el clamor hacia la libertad tiene formas conscientes e inconscientes. Hablar con un psicólogo sobre la angustia que genera este lugar angosto, expresar frente a un íntimo amigo la sensación de una vida en la cárcel, llorar, rezar y pedir a Dios ayuda para poder salir son algunas de las formas conscientes que tiene el ser humano de clamar. Enfermedades o incluso accidentes son las formas inconscientes que desarrollamos para no ir más a Egipto, para frenar y detener nuestra vida automática. Pero cuando está el clamor, el llanto, el ¨no puedo más¨, llega el mensajero.

En la historia del Éxodo fue Moisés quien tuvo la misión de ayudar al pueblo de Israel a salir de Egipto y llegar a la tierra prometida. En nuestra vida aparecen constantemente mensajeros para ayudarnos a llegar a nuestra propia tierra prometida. Son personas “normales”, sin barba ni un bastón que se convierta en serpiente, que se nos aparecen “por casualidad” pero  si estamos atentos, tarde o temprano, nos damos cuenta por qué y para qué llegaron a nuestras vidas.

Cuando ya decidimos escuchar al mensajero y dejar nuestro Egipto, tenemos que estar por un tiempo largo en el desierto. El desierto es el lugar donde uno camina día tras día, dejando atrás lo viejo, pero aún sin ver el lugar nuevo, la tierra prometida. Es por eso que el pueblo de Israel se quejaba constantemente y le pedía a Moisés volver a Egipto. Preferían seguir en el lugar seguro de la esclavitud, que animarse a ser libres. No por nada dijeron los maestros jasídicos que fue más fácil sacar al pueblo de Israel de Egipto que sacar a Egipto del pueblo de Israel. No es fácil cambiar la mentalidad de un esclavo por una mentalidad de hombre libre. Por eso hicieron falta 40 años de entrenamiento (los 40 años que duró el pasaje por el desierto). Y por eso también, cuando uno decide salir de su propio Egipto, debe saber que se enfrenta a un largo proceso de entrenamiento hacia la libertad; no es algo que sucede de un día para el otro.

“Ahora entiendo”, dijo Juli con más calma. “Parece que estoy en la etapa del desierto y por eso no es tan fácil ¿cierto? Pero ¿quién es Amalek? y ¿qué tiene que ver con la salida de mi Egipto?”

“Según la historia del Éxodo, Amalek fue un pueblo que se coló junto con el pueblo de Israel en el momento de la salida por el mar rojo. Los mismos maestros jasídicos que enseñaron todo este relato a nivel del alma, dijeron que Amalek es la duda (el valor numérico de la palabra Amalek en hebreo es equivalente al de la palabra Safek, que significa duda). Amalek nos ataca en el desierto y a cada uno le habla sobre sus dudas y miedos más grandes: “¿de qué vas a vivir?” “¡No vas a tener plata!” “¿De verdad crees que alguien se va a interesar en lo que estás haciendo?” “¡No tenés ningún título universitario para lo que querés hacer!” “¡Muchos ya lo intentaron y fracasaron!” “¡Del arte de no se puede vivir!” “Si tenés familia no podés arriesgarte y hacer lo que te gusta” “En momentos de crisis económica no podés dejar un trabajo seguro”.

¿Precisas más ejemplos?” le pregunté. Juli se reía. “Es exactamente lo que estoy escuchando! ¿Qué hago?” Puse mis manos en mis oídos y le dije: “tapa tus oídos y no escuches. La mejor manera de combatir esas voces es empezar a hacer algo que tenga que ver con tu misión. Si en tu caso tocar el violín es parte de lo que queréis hacer con las con personas de tercera edad, agarra el violín y comenzá a practicar. O abrí tu agenda y ocúpate de tener reuniones con directores de hogares para ancianos, diseñadores de páginas web, etc. Lo importante es no entrar en diálogo con Amalek (porque siempre gana) sino hacer algo grande o pequeño que tenga que ver con tu proyecto. Y hay algo más que podés hacer en estos momentos difíciles de duda”. “¿Qué?” me preguntó Juli con curiosidad. “Conectate con todas las personas que apoyan tus ideas. Seguro algunos de ellos son los mensajeros que llegaron a tu vida para acompañarte en este momento de desierto hasta que un día veas por fin en el horizonte, TU TIERRA PROMETIDA.”

En GIMNASIO PARA LA VIDA nos entrenamos para descubrir nuestra pasión, para aprender a escuchar la verdadera voz interior y para ser capaces de enfrentar las voces de adentro y de afuera que nos tiran abajo.

Dejanos tu comentario

  • 08.05.2014

    Silvia

    Hay que saber distinguir entre la libertad para elegir... descubrir nuestra misiòn y la responsabilidad con que debemos afrontar nuestras elecciones... siempre siempre hay que pensar y decidir con responsabilidad.

  • 26.03.2015

    María Cristina

    Yo También tengo mi Amalek, pero desde otro lugar.

  • 21.02.2016

    Pachana

    Que LINDO!!!!!!!! MIL GRACIAS!!!!!!!

  • 09.03.2016

    Carolina P.

    Impecable!!!

  • 18.04.2016

    Ceci

    Qué hermoso relato!!, cuanta enseñanza Gracias!!

  • 18.04.2016

    silvana vivas

    gracias por compartir este texto...se me llenaron los ojos de lágrimas al sentirme tan singularmente identificada...y al reconocer a tantos mensajeros que, desde el año pasado, tienen tanto que ver con lo que quiero, con lo que busco, y con lo que necesito. Profundas gracias

  • 19.04.2016

    Renee

    Hermoso relato yo también tengo mi Amalek

  • 27.04.2016

    Adriana

    En mi familia habemos varios que por distintas razones tenemos nuestro propio Egipto. El relato es muy instructivo, es como una flecha que señala el camino de salida. Gracias. Y también creo en la responsabilidad al emprender el camino. Como así también saber que en camino del desierto debemos dejarnos guiar por la intuición, que tenemos una antena que nos señala intutivamente por donde ir para encontrar la salida. Desarrollar la intuición es la clave! Mil gracias, bendiciones!

  • 29.04.2016

    irma margarita

    hermoso relato x la historia ke cuentas. gracias

  • 04.11.2016

    Rosario

    Es muy sabio y me identifico mucho xq es lo que me sucede a diario

  • 07.11.2016

    victor pedro furman...

    muy bueno gracias

  • 21.02.2017

    Andrea olobardi

    Me encantó!!!!!! Llegó a mi en el momento justo!!!! Gracias!!!

  • 01.06.2017

    Beatriz Defelippis

    Excelente, es tal cual!!! Guerra a la duda y al miedo, nos escucharlo, lo que mas desea es que le hagamos caso!!! Dios ya gano la batalla! Aunque nuestra humanidad tiemble, nuestro espíritu se fortalece!!!

  • 02.06.2017

    Luciano

    Espectacular

  • 04.06.2017

    Idalia Rodríguez

    Muy esclarecedor el relato.. gracias

  • 04.06.2017

    Marina Diacovsky

    Me gusto mucho gracias!! En este momento estoy en el desierto camino a mi tierra prometida custodiada porclos amalakitas...Gracias!!!

  • 04.06.2017

    Juan Benítez

    Hermoso!!! Fuerzas para el alma!!! Gracias por compartir esto. No tengo palabras para agradecer!!! Toda Raba!!!

  • 05.06.2017

    Victor Pedro Furman

    Me gusto su art y quisiera q m manden a mi casilla otros desde ya muchas gracias

  • 05.06.2017

    Lorena Diaz

    gracias me encanto me viene barbaro. en este momento leer este texto en el cual me siento identificada gracias

  • 06.06.2017

    Sol Clemente

    Gracias! Me gustó mucho el artículo y me hizo muy bien leerlo!

  • 08.06.2017

    Jose Mercuri

    MUCHAS GRACIAS!!!!

  • 28.06.2017

    Stella

    Es hermoso! Gracias por compartirlo!