Ayuda a Dios a Ayudarte

Guía para enfrentar crisis severas

Por Jaguit Rabbi

Ayuda a Dios a Ayudarte

A veces la vida puede ser muy difícil: una muerte, un divorcio, una enfermedad, un accidente o la pérdida de un trabajo, pueden golpearnos la puerta sin aviso y desconectarnos así sin más, de la conciencia cotidiana y de las herramientas que normalmente utilizamos para resolver problemas.

Frente a una crisis importante, la mayoría de las personas descubren que el dolor los amenaza con hundirlos a profundidades tales de las cuales no hay vuelta atrás. 

Paula (el nombre es ficticio) llegó a un Encuentro Personal conmigo en el momento más crítico de su vida. Había descubierto que Roberto, su marido, tenía una relación paralela desde hacía cuatro años con su secretaria, y le acababa de decir, después de veinte años de matrimonio, que quería dejarla para irse a vivir con su amante. 

Cuando estamos atravesando una tormenta emocional y buscamos ayuda, ya sea en un amigo, en un terapeuta o en un maestro espiritual, lo que buscamos es una persona que pueda contenernos, escucharnos con empatía y ofrecernos un hombro fuerte. Es muy doloroso y frustrante cuando obtenemos todo lo contrario. Pero es que no todo el mundo está preparado o dispuesto a ofrecernos sostén. A veces nuestra crisis puede resultar demasiado grande y por eso tratan de evitarnos y otras veces se identifican completamente con nuestro dolor. Esto es lo que le pasó a Paula cuando les contó a sus padres. Su papá directamente se levantó de la mesa y fue a prender la tele: ignorancia. Y su mamá entró en un estado de histeria y sin cuidar su vocabulario, le dijo que siempre supo que Roberto era un hijo de puta, que incluso se lo advirtió antes de que se casaran y que es una pena ella, Paula, no la haya querido escuchar. 

Puede ser que fuera cierto pero en este momento no resultaba de gran ayuda y así llegó Paula a la charla conmigo.

Hay muchas formas, muchos métodos para sanar el alma y yo personalmente creo que la sanación más profunda puede ocurrir cuando la persona que estrecha su mano para ayudar es capaz de ponerse en los zapatos del que sufre, cruzar el puente a su mundo y estar verdaderamente presente. No con identificación pero desde una empatía profunda. (Esta es obviamente una actitud opuesta a muchos psicólogos que señalan justamente que hay que mantener la objetividad y mirar desde afuera al paciente).

Así, durante largos encuentros, me senté con ella y la acompañé en su duelo. Le permití expresar emociones de enfado (quería matar a Roberto y a su secretaria), su profunda desesperación (quería suicidarse), miedo y pérdida total de dirección.

Hablo de duelo porque al igual que luego de la muerte de un ser querido, no es momento de hacer preguntas o dar consejos, que muchas veces son expresión de la falta de capacidad para ponerse en el lugar del otro del que está consolando.

En resumen, el rol del que ofrece ayuda en esta etapa es tener toda la paciencia y trasladarse al mundo del que está sufriendo. Sólo después de la etapa de tormenta emocional le ofrecí a Paula tomar la decisión consiente de crecer a partir de la crisis y enfocar su energía en dirección positiva.

En uno de los encuentros le dije que estaba segura que con el tiempo, con trabajo personal intenso y con la ayuda de Dios, ella podría apostar de nuevo a la vida. 

-“Lo del tiempo y el trabajo que tengo que hacer conmigo lo entiendo perfecto. ¿Pero cómo Dios me puede ayudar?” Me preguntó asombrada.   

Mi respuesta, que es el título de este artículo, explica cómo interviene Dios en el proceso de sanación del alma humana. 

- “¿Crees en Dios?” Le pregunté.

- “¡Si!” Me respondió sin dudar.

A la luz de esa respuesta positiva pude continuar porque las siguientes guías pueden ayudar sólo a las personas que creen en Dios o en una Fuerza Superior, y no pueden ayudar a quien desde un principio se define a sí mismo como ateo, simplemente porque una persona así, por su creencia, cierra la puerta a toda ayuda Divina.

- “Las situaciones de crisis son oportunidades únicas de crecimiento espiritual.” Le dije. “Porque nos sacan a la fuerza de la zona de confort, de la conciencia mediocre y nos obligan a buscar un significado nuevo para nuestra vida.” Paula asentía con la cabeza. 

Y es por eso que cuando el hombre está en crisis y sabe que todas las herramientas de las que disponía, ahora no son suficientes para enfrentar la dificultad enorme que está experimentando, está llamado a abrirse a sí mismo a algo nuevo.

La primera guía es entregarse y confiar en la ayuda que va a llegar de Dios. Exactamente como el poeta lo describió: “Alzaré mis ojos a los montes. ¿De dónde llegará mi ayuda? La ayuda llegará de Dios.” Salmo 121:1. Había desconcierto en la cara de Paula entonces le aclaré que no se trata de mística, es simplemente un movimiento interno de humildad mediante el cual uno admite que no tiene idea de cómo saldrá de la crisis y por eso se abre a sí mismo ante una nueva solución que no está en su cabeza y que llegará de un lugar más elevado.

La segunda guía a cumplir a raja tabla es alejarse de cualquier negatividad como el odio, la envidia, la auto compasión y los deseos de venganza. Una persona que pierde a un ser querido, que su amado decide dejarlo o que la enfermedad golpea a su puerta, puede fácilmente sentir enojo, preguntarse amargamente ¿por qué a mí? y sentir rencor hacia la vida. El problema con estas emociones es que son en esencia análogas a la Luz y por eso un hombre que está atrapado en ellas no permite a la famosa Ley de Atracción (¿Recuerdan el libro El Secreto?) hacer su trabajo. La oscuridad rechaza la Luz.

- “¿Entonces me estás diciendo que debo ayudar a Dios a ayudarme?” Preguntó Paula sonriendo.

- “Sí.” Respondí.

Y le di otro ejemplo. 

- “Imagínate que con toda tu alma y con todo tu corazón, querés ayudar a alguien que está completamente encerrado en su negatividad. ¿Crees que podes hacer algo por él? ¿Acaso algo de lo que digas aliviaría su pesar? No. De la misma manera, la ayuda de la Luz no puede alcanzar a alguien que elige hundirse en la oscuridad.”

- “¿Entonces lo que estás diciendo es que la ayuda de Dios no llega en forma personal sino a través de la Ley de Atracción?” Preguntó Paula.

- “Exacto. Dios no nos manda mensajes de texto sino que responde a nuestros rezos a través de las Leyes de la Creación. Nuestro estado interno atrae fuerzas similares y vuelve a nosotros más fuerte en forma de ayuda, a través de otra Ley, la Ley de Acción Recíproca. 

- “Necesitaría un ejemplo.” Dijo Paula.

- “Tengo infinitos ejemplos.” Le dije. “Porque todo lo que hago en la vida está basado en mi confianza absoluta en Dios y en las Leyes del Universo. Pero permitime primero terminar con las guías.”

La tercera es aceptar NO saber cuándo llegará la ayuda. Una persona que está atravesando una profunda tristeza carece de paciencia y sólo quiere que el dolor desaparezca. Y justamente la indicación es tomar una respiración profunda y aprender a esperar.

Y la cuarta y última guía es aceptar NO saber cuál será la ayuda. Como ya dijimos, el hombre en situación de crisis está débil y sus recursos no alcanzan para calmar su dolor, por eso el desafío es entregarse a lo desconocido y aceptar no saber cómo va a llegar el auxilio ni qué forma va a tener.

Los que siguen estas guías, acceden a una ayuda que las personas que no conocen este mecanismo llamarían milagros. 

Luego le di los ejemplos que me había pedido: mis ardientes rezos cuando sentí que Alma corría peligro como organización sin fines de lucro por falta de recursos económicos y la “respuesta” fue un donante generoso que se enamoró del proyecto. Le conté mis crisis personales y cómo luego de un rezo, llegaron soluciones del cielo que nunca hubiera imaginado con la conciencia común. Personas que de repente aparecieron en mi vida con la ayuda exacta. Y esa profunda sensación de calma interna acompañada de la garantía de que todo va a estar bien. 

Volviendo a Paula, nada de este proceso le resultó fácil. Incluso luego de la tormenta emocional y de tomar la decisión de salir de la crisis, todavía sentía mucho rencor, quería castigar a Roberto, alejarlo de sus hijos, sacarle la mayor cantidad de dinero posible. 

¡Pero finalmente lo logró! Y fue una alegría muy especial para mí participar de su boda con el nuevo hombre que eligió. Un hombre que encajaba mucho mejor con ella pero que sólo pudo llegar a su vida luego del proceso emocional y espiritual que atravesó.   

En el seminario GIMNASIO PARA LA VIDA nos entrenamos para descurbrir la oportundiad detrás de la crisis, crecer al máximo y obtener de ella el mayor provecho. ¡¡VENÍ A ENTRENAR CON NOSOTROS!!

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  • 05.08.2016

    Liliana Monica Gonzalez

    Me super conmovio esta historia , mientras leia , no podia dejar de compararme . Tambein estoy pasando por una crisis profunda ( calculo que porque fue dilatada en otros momentos ... y encontes llego con todo ¡¡¡) sin embargo me contesto cuando decis ... La tercera es aceptar NO saber cuándo llegará la ayuda. .... y la cuarta ....no estoy haciendo terapia( por ahora ) ni bien pueda economicamente lo hare ¡¡¡ Soy grande ( pero chiquita en otros ambitos ) Gracias por estas notas , invalorable su aporte . Gracias Gracias Gracias Bendiciones por tu proyecto

  • 05.08.2016

    Hebe

    Buenísimo Jaguit......tan claro y tanta verdad!!