¿Acaso tiene chance el amor?

Puede haber esperanza incluso un minuto antes de firmar el divorcio

Por Jaguit Rabbi

¿Acaso tiene chance el amor?

Llegan a mí en un Encuentro Personal Ariel en sus cuarenta, guapo y muy exitoso como director de cine, y Ana en sus treinta, también, bella, cálida y muy talentosa como artista plástica.

Fue amor a primera vista. Hay entre ellos una atracción sexual muy fuerte, lo cual no se ha modificado a pesar de estar casados hace más de quince años. Tienen un compromiso sólido uno con el otro como pareja y con la familia que formaron (no hay amantes ni amados) pero el problema es que no paran de pelear. Cada conversación y cada charla, casi sobre cualquier tema, termina en una pelea y les lleva mucho tiempo reconciliarse hasta la próxima discusión. Ella no para de llorar, a él le sube la presión y en el medio están los chicos que obviamente sufren mucho con ese clima en el hogar.

Normalmente, cuando dos personas van a una terapia de parejas, cada uno intenta arreglar sus puntos de vista con el terapeuta. Es decir, sigue la pelea de poder sólo que ahora ambos esperan convencer a un “tercero” de que cada cual tiene la razón y que su pareja es la que está equivocada. En síntesis, cuando hay guerra, todos quieren ganar.

Sin embargo, yo no dejo que la guerra ni siquiera comience. Si la pareja que tengo en frente está muy tensa, elijo romper el hielo contándoles sobre la decisión que mi esposo y yo tomamos hace un tiempo: no pelear en las vacaciones.

“¿No es una pérdida de tiempo y de plata pelear en un hotel cinco estrellas?” Les pregunto sonriendo. Y respondo:

“Si hay que pelear, mejor que sea en casa y gratis.” Ariel y Ana ríen aliviados y entienden a qué me refiero.

Los observo e intuitivamente percibo que ambos tienen un carácter muy apasionado, los dos son artistas. Y deduzco que sus peleas tan frecuentes deben estar relacionadas al hecho de que los dos reaccionan en forma emocional y extrema a cada situación, y por eso no pueden lograr una comunicación efectiva.

Ellos llegaron a mí seguros de que había un problema o problemas que resolver. Y yo, antes que nada, quise que entendieran que ellos no sabían cómo hablar uno con el otro.

“¿Saben hebreo?” Les pregunté.

“No”. Respondieron los dos.

“¡Excelente!” Me miraron con asombro.

“Voy a empezar a hablar en hebreo y quiero que me digan lo que entienden.”

Así lo hice. Empecé a hablar en hebreo sobre el amor, recitando poemas y canciones, citando frases del Cantar de los Cantares pero todo con una enorme cara de traste, en voz alta y moviendo las manos y el cuerpo de manera muy brusca.

“Sé que no entendieron ninguna palabra. ¿Pero qué pudieron percibir de cómo les hablé?” Les pregunté.

“Que estás frustrada y enojada.” Dijo Ana.

“Que perdiste el equilibrio.” Dijo Ariel. (La típica forma masculina de definir enojo y frustración femeninos).

“Y yo justamente hablé sobre el amor.” Les dije.

“Pero llegamos al punto. En realidad, no es tan importante de qué hablamos sino cómo hablamos. Si nuestra energía es de guerra, todo lo que vamos a decir, incluso si es la verdad y la justicia en su manifestación más pura, nuestra pareja no lo va a escuchar. ¿Por qué? Porque naturalmente va a estar ocupada en defenderse o en contraatacar. Así es en la guerra. Si por el contrario, contamos en nuestro haber con un alto nivel de aptitudes comunicativas, entonces se puede hablar sobre cualquier tema: desde la educación de los chicos hasta sexo y dinero, sin que se desate una guerra, sino todo lo contrario, con conexión, armonía y amor. Ésta es la primera cosa que van a aprender conmigo: a comunicarse.”

Vi en sus caras que pueden comprender mentalmente a dónde yo quiero ir pero tantos años de pelea han vuelto a ambos muy escépticos a la hora de pensar si realmente pueden vivir en conexión, armonía y amor.

Entonces entendí que para poder empezar el trabajo tenía que despertar en ellos primero, la motivación. Porque sin la motivación eran como dos personas sentadas en un coche sin nafta que no podía llegar a ningún lado.

Les ofrecí un lápiz y un papel a cada uno.

“Lo que les pido ahora es que escriban los tres sueños más osados, más atrevidos que tienen con respecto a su relación de pareja. Imaginen que hay acá un hada madrina con una varita mágica capaz de cumplir estos tres sueños, incluso si piensan que son lo más imposible de conseguir en el mundo.”

Puse música de fondo y les dije: “Cuando estén listos, adelante.”

“¡Ahh muy importante! Los sueños deben estar escritos en idioma positivo. Por ejemplo: ‘yo sueño con tener un sexo increíble’ en lugar de ‘sueño que no vamos a tener más ese sexo tan aburrido. ¿Queda claro? Es importante porque las hadas no entienden el idioma negativo.”

Los dos se rieron y agradecí internamente a Hedy Schleiffer de quien aprendí que siempre es mejor empezar por los sueños que por los problemas.

Luego de algunos minutos me entregaron los papeles, los leí y empecé a rezar en mi corazón: “Dios, dame la inspiración para unir estos sueños en uno solo. Un sueño capaz de despertar a estas dos bellas almas para que vuelvan a creer en la fuerza de su amor.”

Y así se enlazaron estos sueños en un sueño poético que les empecé a leer mientras seguía sonando la música de fondo:

“Nuestro sueño es vivir una vida de pasión

En nuestra misión como artistas

En la conexión sexual y espiritual de nuestra vida de pareja

Ser fuente de inspiración para nuestros hijos, amigos, alumnos y cualquier persona que nos crucemos en el camino

Aprender a guiar y contener la pasión para que fluya y no desborde

Nuestro sueño es vivir una vida de pasión. De acá hasta la eternidad”

Cuando levanté la mirada vi en sus ojos lágrimas de esperanza. Y esta esperanza es lo que quiero fortalecer porque es la nafta, el combustible que les permitirá llegar a donde ellos quieran.

“¿Tienen fuerza para escuchar otra cosa?” Les pregunté.

Ya tomados de las manos y con brillo en los ojos me dijeron que sí.

Entonces les conté sobre el Triangulo del Amor, un modelo desarrollado por el psicólogo estadounidenseRobert Sternberg, a la luz de sus investigaciones sobre el tema. Este modelo distingue tres componentes que existen en el amor de pareja:

1- Intimidad: es el acercamiento emocional. Implica el deseo de dar, recibir, compartir. La base de la intimidad es una buena comunicación.

2- Compromiso: es la decisión de mantener ese amor en los buenos y en los malos momentos.

3- Pasión: estado de intenso deseo y de unión con el otro, gran deseo sexual o romántico.

Así por ejemplo, una pareja que tiene intimidad + compromiso = amor de compañía. Mientras que una relación que tiene intimidad + pasión = amor romántico. Si hay sólo pasión = amor ciego. Sólo compromiso = amor vacío y sólo intimidad = cariño. Si no hay ninguno de los tres = hay falta de amor.

“Y para vos Jaguit, ¿qué tipo de amor tenemos nosotros?” Preguntó Ariel.

“Amor Loco, que contiene pasión y compromiso.” Le respondí inmediatamente.

“¡Eso es justamente lo que yo siento!” Ana no podía contener su emoción. “No podemos vivir juntos pero tampoco podemos estar separados y es realmente una locura.”

Empaticé verdaderamente con Ana cuando le dije que la entendía por completo. Hace algunos años yo estuve también en esa misma situación, en ese estado de locura. Y por eso sé con certeza que si ellos aceptan trabajar sobre su comunicación para lograr la intimidad, podrán llegar a un amor completo, que contiene: intimidad + compromiso + pasión.

Por otro lado, también sé, casi con certeza, que las peleas y la falta de comunicación desgastan mucho la pasión y al final pueden poner fin al compromiso y hasta incluso causar el divorcio.

“Entonces ¿qué tenemos que hacer para llegar a la intimidad?” Me preguntaron los dos casi al mismo tiempo llenos de motivación. 

“Es así: la pasión la tienen naturalmente, el compromiso lo eligieron, la intimidad y la comunicación las tienen que aprender y entrenar. Les enseño todo eso en GIMNASIO PARA LA VIDA

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  • 04.03.2017

    sol

    Esto es justamente lo que necesitamos mi esposo y yo... Aprendrer a comunicarnos... Pueden ayudanos? somos de chubut

  • 06.03.2017

    Excelente articulo!!!!!! Gracias Jaguit

    Muy útil y claro, en muchas cosas me siento muy identificada :-) Otra vez gracias!!!!

  • 25.05.2017

    Kary Goldberg

    No lo había leído. Motivador. Esclarecedor.Muy interesante. Excelente como tantas cosas que leí de Jaguit. Gracias por compartirlo!!!